Editorial. Contra las nieblas del tedio

María Zambrano escribió en Hacia un saber para el alma que «lo que se publica es para algo, para que alguien, uno o muchos, al saberlo, vivan sabiéndolo, para que vivan de otro modo después de haberlo sabido; para librar a alguien de la cárcel de la mentira, o de las nieblas del tedio, que es la mentira vital». Lo publicó en 1934, cuando aún entonaba el prietas las filas con Ortega y Gasset. Aquí nos gusta considerarla granadina, porque la provincia roza con la punta de los dedos Vélez-Málaga. Al fin y al cabo, apenas medio siglo antes de que naciera aquello estaba dentro de las lindes del Reino y está del lado de allá y no en el de acá por la caprichosa división provincial.

Su afirmación es inspiradora, porque no es otro el deber de quien se remanga, se pone manos a la obra y osa lanzar al mundo en negro sobre blanco cualquier idea o incluso destaca, sin más, una noticia: revelar, empujar, sugerir y sugestionar. Lejos de nosotros la ilusión del adanismo, porque ni somos los primeros, ni somos los únicos, ni somos los mejores; pero sí pensamos que es necesario que haya al menos una voz más en este tono -incluso con estos precarios medios- para que la orquesta esté completa. Ojalá, D. m., lo logremos.